Zombieland ( una foto de familia)
VALORACIÓN

A "Zombieland" le pasa factura el sentimentalismo generacional. Un sentimentalismo que no termina de encajar con la pura gamberrada. En verdad tiene - en ese sentido -su mejor momento con la aparición de Bill Murray, y la impagable referencia a "Ghostbusters" es el momento que conjuga con gran acierto esas dos vertientes que profesa: la comedia histérica cuya resolución es un guiño a toda una generación que ha asumido el gesto de Peter Vekman como algo modélico. Digamos que "Zombieland" es el mal sueño de un Peter Vekman otoñal pero contemplado desde el punto de vista de un neerd con quien podemos reencontrar ese perfil del grupo de perdedores y descarriados, el cual - por arte de una fórmula exquisita cuyos méritos y mecanismos nunca han sido debidamente esclarecidos - terminan siendo los héroes de la función. Si continuáramos urgando al final hasta obtendríamos el más ingenuo e irreconocible "remake" de la película de Ivan Reitman.
La comicidad de "Zombieland", no obstante, está bastante lejos de la parodia. Lo que importa, como se ha indicado, es la referencia nostálgica con la que construye una parábola bastante cínica para disertar sobre el inadaptado que por fin encuentra su entorno social gracias a la llegada de una situación apocalíptica. En la referencia a un clásico contemporáneo y en la vena cómica a base de set-pieces poco o nada ingeniosas no queda otra cosa que un camino a medio recorrer, una vulgarización del subgénero y, en definitiva, una Imagen inofensiva que si acaso puede resultar furiosa para esos adolescentes que se masturban imaginando un holocausto zombie real que les ofrezca la oportunidad de ser los protagonistas.


A "Zombieland" le pasa factura el sentimentalismo generacional. Un sentimentalismo que no termina de encajar con la pura gamberrada. En verdad tiene - en ese sentido -su mejor momento con la aparición de Bill Murray, y la impagable referencia a "Ghostbusters" es el momento que conjuga con gran acierto esas dos vertientes que profesa: la comedia histérica cuya resolución es un guiño a toda una generación que ha asumido el gesto de Peter Vekman como algo modélico. Digamos que "Zombieland" es el mal sueño de un Peter Vekman otoñal pero contemplado desde el punto de vista de un neerd con quien podemos reencontrar ese perfil del grupo de perdedores y descarriados, el cual - por arte de una fórmula exquisita cuyos méritos y mecanismos nunca han sido debidamente esclarecidos - terminan siendo los héroes de la función. Si continuáramos urgando al final hasta obtendríamos el más ingenuo e irreconocible "remake" de la película de Ivan Reitman.
La comicidad de "Zombieland", no obstante, está bastante lejos de la parodia. Lo que importa, como se ha indicado, es la referencia nostálgica con la que construye una parábola bastante cínica para disertar sobre el inadaptado que por fin encuentra su entorno social gracias a la llegada de una situación apocalíptica. En la referencia a un clásico contemporáneo y en la vena cómica a base de set-pieces poco o nada ingeniosas no queda otra cosa que un camino a medio recorrer, una vulgarización del subgénero y, en definitiva, una Imagen inofensiva que si acaso puede resultar furiosa para esos adolescentes que se masturban imaginando un holocausto zombie real que les ofrezca la oportunidad de ser los protagonistas.























